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Tras haberse cancelado su presentación en la galería Luis Adelantado, la inauguración de este segundo movimiento de La inexplicable roca supone el inicio de un proceso de conceptualización sobre la relación entre la ciudad, la escultura y la arquitectura. La exposición acontece en Sismo como una ocasión para visibilizarse a sí misma en tanto proceso y mostrará en su clausura el resultado final de esta reconfiguración estructurada por distintos agentes y activada en distintas sedes.

 

“La exposición toma su nombre del cuento corto Prometeo. En él Kafka nos cuenta cuatro versiones de la leyenda, en cada una de ellas el mito de Prometeo se va modificando hasta diluirse en el olvido, al final sólo queda la inexplicable roca donde ha tenido lugar la tragedia. Desprovista de su significado mitológico, la roca aparece como un gran enigma.
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La formación del arquitecto –implícita en Alberto Odériz- parte de las leyes de la estática y la dinámica, de la búsqueda del centro de gravedad, de pruebas de esfuerzo a tracción o a comprensión, del potencial de deformación previo a la ruptura que tienen los materiales, de trazos fundacionales y, sobre todo, de intuiciones estructurales. Así, Odériz recoge todas aquellas formas que se encuentran en situación de tránsito, que no están determinadas por su significado sino por la ausencia del mismo, y que precisamente, de su carencia de sentido proviene su potencial para ser cualquier cosa. En el hangar que iba a albergar su muestra, creó una tercera dimensión tejida de líneas que conforman piezas autónomas, y en su sumatoria, su acumulación, aparecía una sinfonía espacial inaudita. Pero ahora no hay nada.”

–Miquel Adrià, La inexplicable roca (fragmento)